jueves, 5 de noviembre de 2015

Aquel noviembre

Esta semana se cumplen dos años de muchas cosas. Por estos días en el año 2013 creé la petición para luchar por la financiación de las becas Erasmus después de que Wert nos quitara la mitad de la beca a los no beneficiarios de la beca general. Antes he hecho un breve repaso en Twitter y en mi blog del Erasmus ya conté con pelos y señales cómo fueron aquellos tres días de principios de noviembre de 2015 (la chispala explosión y la visita). Además, esos posts tienen la ventaja de la cercanía temporal. Me alegro muchísimo de haberlos escrito en su momento porque ahora me descubro a mí misma olvidando detalles y momentos que entonces sentía como vitales y, por supuesto, inolvidables. Ja, ja...

La perspectiva que da el paso del tiempo me ha hecho querer escribir este pequeño texto para pensar en el giro que ha dado mi vida desde entonces. Para muchas cosas, aquello fue cómo encender una mecha que me abrió el camino de muchísimas experiencias. Con ello vino lo de los 100 de El País Semanal, la bizarrísima (por inesperada, ojo, que la disfruté muchísimo) sesión de fotos de SModa, conocer al equipazo de personas maravillosas que tiene Change y a otros lanzadores de peticiones que me han enseñado tanto sobre tantos temas... si me apuráis, hasta mis cinco meses en Alemania fueron un poquito más especiales, si cabe. Y aquí entro en el terreno de la especulación, pero no sé si estaría en la beca de La Caixa de no ser por ese puntito añadido que tiene la petición.

Ya durante el fin de semana escribiré algo contando las cosas que he aprendido en mi primera semana en EFE, pero os adelante que hoy he sostenido un micrófono para grabar un canutazo de Alfonso Guerra y he hecho una pregunta por primera vez. El desenlace no es relevante (sí, ha ido mal porque no me ha contestado del todo, pero ha sido culpa mía. Aprenderé), pero vuelvo al tema de la perspectiva para contaros que yo hace dos años no me imaginaba sosteniendo un micro y trabajando de periodista hasta dentro de muchos, muchos años. Pensaba en mi Erasmus, que era lo que realmente estaba a la vuelta de la esquina. Y volví de Alemania optimista, con ganas de empezar cuarto de carrera y comerme el mundo en unas prácticas interesantes. Idealizaba mis tres meses de prácticas pensando que haría cosas interesantes, que aprendería sobre el periodismo de verdad.

Cuando acabé mis tres meses en Europa Press y rechacé la renovación porque mi trabajo era tedioso hasta decir basta... ahí sí que empecé a plantearme que tal vez tardaría mucho en descubrir lo que era ser periodista. Y llegó EFE y en una semana me ha cambiado los esquemas. Ahora tengo mis próximos dieciocho meses bien definidos, un sueldo y unas perspectivas que seguramente no cambien demasiado. En principio.

Así que no sé qué escribiré dentro de otros dos años, cuando mi beca de La Caixa haya llegado su fin y tenga otra experiencia internacional en la mochila. Ya os lo contaré entonces, supongo.

Canción para cerrar el día:  

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